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VIETNAM
y las fantasías norteamericanas
Bruce Franklin
CONTENIDO
Agredecimientos
Prólogo: sobre las "percepciones divergentes de la realidad"
1 Del realismo a la realidad virtual: imágenes de las guerras
en EE.UU.
2 La viabilidad del encubrimiento
3 El movimiento antiguerra que nos piden que olvidemos
4 llusiones que queman: la campaña contra el napalm
5 1968: empieza la guerra en casa
6 La guerra de Vietnam y las guerras culturales, o los peligros de
la civilización occidental
7 Star Trek y cómo deshacerse del síndrome de Vietnam
8 La guerra de Vietnam como parte de la ciencia ficción y la
fantasía norteamaericana
9 Desaparecido en acción en el siglo XXI
Notas
Indice
PRÓLOGO
SOBRE LAS "PERCEPCIONES
DIVERGENTES DE LA REALIDAD"
Durante la fallida invasión de Laos a principios de 1971, los
empleados del Centro de Computadoras de la Universidad de Stanford
descubrieron que la principal computadora de la universidad estaba
operando un programa cuyo nombre en código era Gamut-H, un
plan concebido por Stanford con miras a una invasión de Vietnam
del Norte por tierra, aire y mar. En las protestas que siguieron contra
la profunda y prolongada participación de esta universidad
en la guerra de Vietnam, pronuncié una serie de discursos que
condujeron a mi expulsión, a pesar de mi posición (tenure)
académica, por "instar e incitar a la perturbación
de las actividades en el campus". Sin volver a abrir todas las
cuestiones de esa época y lugar particulares, quisiera destacar
un aspecto interesante de este caso, que tiene especial relevancia
para el presente libro.1
Aunque el Comité Asesor que actuó como juez y jurado
en el caso reconoció "La competencia excepcional como
investigador y docente", sostuvo que la expulsión, por
sobre cualquier otra sanción más leve, era el único
castigo práctico por las palabras que yo había dicho
en público (los tres actos de los que se halló "culpable"
eran dos discursos públicos y una protesta verbal ante la policía
contra su declaración de que la reunión completamente
pacífica afuera del Centro de Computadoras era una asamble
ilegal). En la versión que fuera publicada de su dictamen,
el consejo explicaba los motivos de su decisión en un apartado
titulado "Percepciones divergentes de la realidad", donde
el párrafo que sigue era presentado como prueba de que mi "percepción
de la realidad... difiere drásticamente del consenso reinante
en la universidad": "En su discurso de apertura, el profersor
Franklin proclamó su profunda convicción sobre los males
que acarrea la política exterior e interior norteamericana
y sobre las inevitables influencias de nuestro sistema socio-económico
en moldear esa política. Un componente esencial de su percepción
es la desconfianza hacia la supuesta interrelación estrecha
entre el poder económico de la 'clase dominante' de los norteamericanos
[sic] y el mantenimiento de políticas que son imperialistas
en el exterior, y opresivas en el plano interno".2
Sosteniendo que esta percepción de la realidad estaba muy "profundamente
enraizada" como para ser cambiada por castigo alguno (o al menos
por alguno de los que ellos podían aplicar), la mayoría
de los miembros del consejo desarrollaba entonces la siguiente lógica
para mi expulsión, en tanto única solución viable
al problema:
Abrigamos muchas dudas acerca de si rehabilitación es un concepto
útil en este caso... "Rehabilitación"
podría parecerle al profesor Franklin un mandato muy injusto
a que cambie sus convicciones. A excepción de que se produzca
un cambio drástico de percepción, es improbable que
cambie su conducta, con lo cual la "rehabilitación"
está destinada al fracaso, más allá de la sanción
que se aplique.3
Dadas sus premisas, este es un argumento harto convincente (y tengo
el placer de informarles que su pronóstico ha sido corroborado).
Los principales problemas que hacen a las respuestas apropiadas a
la guerra librada por Estados Unidos en Vietnam giraban entonces -y
aún hoy giran- en torno a "percepciones divergentes de
la realidad". El concepto de rehabilitación no parece
ser un concepto muy útil, ya sea en mi caso o en el de aquellos
millones de estadounidenses cuya percepción de la realidad
en aquel o ahora "difiere drásticamente del consenso"
que se suponía reinaba en la Universidad de Stanford a principios
de los '70. Después de todo, ¿qué se puede hacer
para convencer a personas tan anormales de que en realidad el sistema
socio-económico de Estados Unidos no moldea la política
exterior e interior, que Estados Unidos no tiene en absoluto una "clase
dominante", y que si la tiene, no hay ciertamente ninguna
"interrelación estrecha entre el poder económico"
de esta clase y "el mantenimiento de políticas que son
imperialistas en el exterior y opresivas en el plano interno"?
No, estos inadaptados han perdido el contacto con la realidad hasta
tal punto, están tan atrapados en sus propias fantasías,
que hay que preguntarse si están en sus cabales. Después
de todo, la gente verdaderamene racional -tales como la mayoría
de la Universidad de Stanford y su administración- entendía
que la guerra de Vietnam era sólo un error, o una serie de
errores, cometidos por hombres bien intencionados, pero falibles que
gobernaban una democracia representativa.
Pero supongamos que esta percepción "consensual"
de la realidad es en sí misma una fantasía. Supongamos
que esta fantasía, entrelazada con otras fantasías,
tenía algo que ver con permitirle a Estados Unidos iniciar
y perpetuar durante décadas aquella desastrosa guerra en Vietnam,
Laos y Camboya, al igual que toda una serie de guerras que siguieron,
incluyendo bombardeos o invasiones en Granada, Panamá, Libia,
Nicaragua, El Salvador, Irak, Somalía, Haití, Sudán,
Afganistán y Yugoslavia. Todavía más, supongamos
que la guerra de Vietnam misma produciría profundas transformaciones
en la cultura y la vida de Estados Unidos, incluyendo el rango normal
de las "percepciones de la realidad". Y luego supongamos
que estas transformaciones generarían formas de denegación
oficial, cultural y psicológica tan extremas que la fantasía
se transformaría en la norma a la hora de percibir la realidad
de algo llamado "Vietnam", algo que ya no era realmente
más un país, o incluso una guerra, sino un "síndrome".
El concepto de rehabilitación se convertiría entonces
en un concepto útil, para la sociedad norteamericana. Si esto
es así, la terapia tendría por necesidad que incluir
algún tipo de confrontación con las fantasías
que hicieron posible la guerra, así como también con
aquellos mitos, imágenes de celuloide y otras ficciones engañosas
sobre "Vietnam" que en las décadas que siguieron
han terminado por reemplazar la realidad histórica y vivencial.
Esta confrontación es uno de los principales propósitos
de este libro.
Pero no todas las fantasías no engañosas. Después
de todo, como profesor de literatura me paso la mayor parte del tiempo
promoviendo el valor de otros tipos de fantasías, aquellas
que intencionalmente nos ponen en contacto con la realidad, no aquellas
que nos alejan de ella. Estas fantasías expresan lo que Tim
O´Brien llama la "verdad-ficción" (story-truth),
que nos permite comprender la "verdad-acontecimiento".
La guerra de Vietnam ha creado, y sigue haciéndolo, una sorprendente
cantidad de literatura imaginativa, la mayor parte de ella escrita
por los veteranos de la guerra, llena de visiones (insights)
muy valiosas, frecuentemente dolorosas, que arrojan luz sobre los
tipos de fantasías que han oscurecido o deformado nuestra comprensión
de los efectos que ha tenido Estados Unidos sobre Vietnam y los efectos
de Vietnam sobre Estados Unidos. Esta literatura intensamente penetrante,
preñada de vivencias y descubrimientos, tiende a ir a contrapelo
de algunas más prestigiosas modas de la teoría y la
práctica literarias contemporáneas. Uno de los críticos
más eruditos de la literatura norteamericana sobre la guerra
de Vietnam, Philip Beidler (veterano de los combates en Vietnam),
ha sostenido que su "apasionada intensidad" y su "profunda
autoridad vivencial" muestran cómo la literatura de la
nación podría ser rescatada de la avalancha de textos
que versan sobre sí mismos, y que son en gran parte ilegibles,
a no ser por aquellos miembros selectos del circuito literario.4
Aunque he abordado esta literatura más extensamente en mi antología
The Vietnam War in American Stories, Songs, and Poems, he
optado por ahondar, en el presente volumen, en la cuestión
de los géneros, tales como la ciencia ficción, que de
modo más obvio utilizan la fantasía como ruta hacia
la "verdad-acontecimiento".
Hoy en día, hay un extendido consenso de que la guerra de Vietnam
sacudió muchas de las narrativas tradicionales que eran centrales
a visiones anteriormente predominantes de Estados Unidos y su historia.
Algunas personas lamentan que esto sea así, buscando reinstalar
viejas narrativas que consideran esenciales a una identidad nacional
unificadora, pero es dudoso que sus denodados esfuerzos logren juntar
las piezas dispersas del rompecabezas. Otros consideran que esta convulsión
es una liberación de ilusiones peligrosas, un llamado de atención
que ha obligado a millones de norteamericanos ha adoptar narrativas
más auténticas y beneficiosas sobre la historia y la
cultura norteamericana. Hay una tercera visión, que ha ganado
considerable influencia en los círculos intelectuales, que
considera que cualquier "metanarrativa" o "narrativa
maestra" -o, en definitiva, cualquier narrativa coherentemente
estructurada- es una fantasía socialmente construida que falsifica
radicalmente el carácter fragmentario, conflictivo y descentrado
de la experiencia social. Aunque en este libro no discuto abiertamente
sobre teoría narrativa, opero desde una posición teórica
que tiene en alta estima a las narrativas, especialmente aquellas
narrativas estructuradas coherentemente -incluyendo algunas formas
de la fantasía-, entendiendo que son cruciales para comprender,
dentro de nuestros límites humanos, la realidad humana.
1
Para ver mi opinión sobre la cuestión de Stanford, consultar
“Perceptions of Stanford: Or ‘Can We Have Quiet Please,’
” en mi autobiografía política titulada Back
Where You Came From (New Cork: Harper’s Magazine Press,
1975), y “The Real Issues in My Case”, Change
4 (junio de 1972), pp. 31-39. “The Case of Bruce Franklin”,
de Steven Choi es una muy bien documentada investigación de
los procedimientos legales, realizada como tesis doctoral en Stanford
en 1998. El resto de los abundantes escritos sobre el caso van desde
cajas de documentos producidas durante 8 años de procedimientos,
hasta la obra de teatro de Paul Levitt, The Trial of Benedict
Spinoza, Melville Scholar. Ver también la nota 17 del
capítulo 3. 
2
“In the Matter of H. Bruce Franklin: Decision”, Advisory
Borrad, Stanford University, 5 de enero de 1972, pp. 11-12 
3
Ibid., pág. 12 
4
Philip Beidler, Re-writing America: Vietnam Authors in Their Generation
(Athens: University of Georgia Press, 1991), pág. 2 
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